El llamado urgente a interceder por las almas perdidas
Texto base: Ezequiel 22:30
“Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí por la tierra…”
Textos de apoyo:
1 Timoteo 2:1-4
Mateo 9:36-38
Ezequiel 33:7-8
Judas 22-23
Lucas 19:10
2 Pedro 3:9
1. INTRODUCCIÓN
Vivimos en una generación que tiene muchas cosas que hacer, pero pocas personas dispuestas a ponerse en la brecha por otros.
Tenemos tiempo para muchas actividades:
Trabajar.
Estudiar.
Ver televisión.
Utilizar las redes sociales.
Hablar con amigos.
Resolver nuestros propios problemas.
Pero debemos hacernos una pregunta seria:
¿Cuánto tiempo estamos dedicando a orar por las personas que todavía no conocen a Cristo?
La historia titulada “¿Por qué no estás haciendo nada?” presenta una escena impactante: una persona observa cómo multitudes son juzgadas y, finalmente, el Señor le pregunta:
“¿Por qué no estás haciendo nada?”
La enseñanza central no debe ser tomada como una revelación doctrinal acerca del juicio o del infierno, sino como una poderosa ilustración que nos lleva a una pregunta bíblica:
¿Estamos haciendo algo por las almas que necesitan a Cristo?
I. HAY UNA REALIDAD ESPIRITUAL QUE NO PODEMOS IGNORAR
Texto: Lucas 19:10
“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.”
Jesús vino precisamente por los perdidos.
La iglesia no existe solamente para reunirse dentro de cuatro paredes.
La iglesia existe también para:
Anunciar el evangelio.
Hacer discípulos.
Mostrar el amor de Cristo.
Buscar a quienes están lejos de Dios.
A. Hay personas que necesitan escuchar
Romanos 10:14 plantea una pregunta fundamental:
“¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído?”
No podemos asumir que todos conocen verdaderamente el evangelio.
B. Hay personas que están caminando sin Cristo
Algunas personas sonríen exteriormente, pero espiritualmente están vacías.
Otros tienen dinero, pero no tienen paz.
Otros tienen familia, pero viven en soledad.
Otros tienen éxito, pero no tienen esperanza.
C. El problema es que muchas veces nosotros lo sabemos… y no hacemos nada
Aquí aparece la pregunta:
¿POR QUÉ NO ESTÁS HACIENDO NADA?
II. JESÚS NOS ENSEÑÓ A VER A LAS PERSONAS CON COMPASIÓN
Texto: Mateo 9:36
“Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas…”
Jesús no solamente veía multitudes.
Jesús veía personas.
Nosotros podemos mirar una multitud y ver números.
Jesús veía:
Familias.
Padres.
Madres.
Jóvenes.
Niños.
Personas heridas.
Personas necesitadas de salvación.
A. La intercesión comienza cuando aprendemos a mirar
Mientras no veamos la necesidad espiritual de las personas, difícilmente sentiremos carga por ellas.
B. El corazón de Jesús debe convertirse en nuestro corazón
Pablo dijo en Romanos 10:1:
“El anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación.”
Pablo tenía un deseo:
Que las personas fueran salvas.
III. EL PROBLEMA NO ES QUE NO HAYA NECESIDAD, SINO QUE FALTAN OBREROS
Texto: Mateo 9:37-38
“A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos.”
Jesús no dijo:
“La mies es poca.”
Dijo:
“La mies es mucha.”
El problema está en los obreros.
Y después Jesús dijo:
“Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.”
Observemos algo:
Antes de pedir que salgamos, Jesús nos manda a orar.
La oración prepara nuestros corazones para la misión.
IV. DIOS ESTÁ BUSCANDO PERSONAS QUE SE PONGAN EN LA BRECHA
Texto: Ezequiel 22:30
“Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí…”
Una persona que se pone en la brecha es alguien que decide:
“Yo voy a interceder por otros.”
¿Qué significa estar en la brecha?
Significa:
Orar cuando otros no oran.
Clamar cuando otros permanecen indiferentes.
Interceder por familiares.
Interceder por amigos.
Interceder por vecinos.
Interceder por compañeros de trabajo.
Interceder por nuestra comunidad.
Interceder por nuestra nación.
La pregunta no es solamente:
“¿Quién necesita oración?”
La pregunta también es:
“¿Quién está dispuesto a orar?”
V. LA ORACIÓN POR LOS PERDIDOS NO PUEDE SER SUPERFICIAL
En el relato, al principio la oración era débil.
Después, al reconocer que aquellas personas eran conocidas, amigos y familiares, la oración comenzó a ser más intensa.
Esto nos enseña algo:
Cuando comprendemos el valor de un alma, cambia nuestra manera de orar.
Santiago 5:16 declara:
“La oración eficaz del justo puede mucho.”
No se trata simplemente de repetir palabras.
Se trata de:
Carga espiritual.
Perseverancia.
Fe.
Intercesión.
Dependencia de Dios.
Pregunta para la iglesia:
¿Cuándo fue la última vez que lloraste delante de Dios por alguien que necesita salvación?
VI. NO DEBEMOS ESPERAR A QUE SEA DEMASIADO TARDE
Texto: Isaías 55:6
“Buscad a Jehová mientras puede ser hallado…”
La Biblia presenta la vida presente como una oportunidad para responder a Dios.
Mientras una persona está viva:
Hay oportunidad de arrepentimiento.
Por eso debemos hablar.
Por eso debemos orar.
Por eso debemos evangelizar.
Por eso debemos aprovechar las oportunidades.
A. No sabemos cuánto tiempo tenemos
No sabemos cuánto tiempo tendrá una persona para escuchar el evangelio.
B. No sabemos cuándo cambiarán las circunstancias
Hoy puede ser el momento adecuado para hablarle de Cristo.
C. No debemos postergar nuestra obediencia
Muchas veces decimos:
“Después le hablaré.”
“Después voy a orar por él.”
“Algún día le compartiré el evangelio.”
Pero el “después” no está garantizado.
VII. EL INTERCESOR DEBE ENTENDER QUE LA BATALLA ES ESPIRITUAL
Texto: Efesios 6:12
“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne…”
Las personas no son nuestro enemigo.
Nuestro llamado es amar a las personas y combatir espiritualmente mediante la oración.
Por eso debemos orar:
Por la salvación.
Por la convicción del pecado.
Por corazones arrepentidos.
Por oportunidades para compartir el evangelio.
Por protección espiritual.
Por familias.
Por jóvenes.
Por matrimonios.
Por quienes se han apartado de Dios.
VIII. ORAR POR LOS PERDIDOS TAMBIÉN SIGNIFICA ESTAR DISPUESTOS A ACTUAR
Aquí está uno de los grandes peligros:
Podemos orar mucho y hacer poco.
La oración verdadera debe producir obediencia.
Santiago 2:17 nos recuerda que la fe sin obras está muerta.
Si estamos orando:
“Señor, salva a mi vecino”, quizá Dios quiere que tú seas quien toque su puerta.
Si estamos orando:
“Señor, salva a mi familia”, quizá Dios quiere utilizar tu testimonio.
Si estamos orando:
“Señor, salva a los jóvenes”, quizá Dios quiere que tú inviertas tiempo en ellos.
La pregunta vuelve a aparecer:
¿POR QUÉ NO ESTÁS HACIENDO NADA?
Tal vez Dios ya te mostró qué hacer.
IX. DIOS QUIERE LEVANTAR UNA GENERACIÓN DE INTERCESORES
La historia termina con una declaración acerca de una generación de intercesores.
Aunque debemos distinguir claramente entre el relato y la Escritura, la Biblia sí enseña el llamado a la intercesión.
1 Timoteo 2:1-4
Pablo exhorta a que se hagan:
Rogativas.
Oraciones.
Peticiones.
Acciones de gracias.
Y luego presenta una razón:
Dios quiere que todos sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.
Esto debe convertirse en una carga de la iglesia.
X. ¿CÓMO CONVERTIRNOS EN INTERCESORES?
1. Haz una lista de personas
Escribe nombres concretos.
No solamente digas:
“Señor, salva a todos.”
Di:
“Señor, te presento a Juan.”
“Te presento a María.”
“Te presento a mis hijos.”
“Te presento a mis vecinos.”
“Te presento a mis compañeros.”
2. Ora diariamente por ellos
No ores solamente una vez.
Persevera.
3. Pide oportunidades para compartir a Cristo
Colosenses 4:3 enseña a orar por oportunidades para anunciar el evangelio.
4. Sé un testimonio
Tu vida puede abrir una puerta para que alguien escuche.
5. Habla de Jesús
No escondas el evangelio.
6. Invita a las personas a acercarse a Dios
Una invitación puede convertirse en una oportunidad divina.
XI. TRES PREGUNTAS QUE DEBEMOS HACERNOS
1. ¿A QUIÉN ESTOY ORANDO?
¿Puedes mencionar nombres?
2. ¿POR QUIÉN ESTOY INTERCEDIENDO?
¿Hay alguien que esté en tu corazón?
3. ¿QUÉ ESTOY HACIENDO PARA QUE ESA PERSONA CONOZCA A CRISTO?
Porque el llamado no es solamente sentir compasión.
El llamado es actuar.
XII. EL EJEMPLO SUPREMO ES JESÚS
Jesús no solamente habló de las almas.
Jesús vino por las almas.
No solamente enseñó sobre el sacrificio.
Jesús se entregó en la cruz.
No solamente dijo que amaba al mundo.
Demostró su amor.
Juan 3:16 declara:
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito…”
La cruz nos muestra cuánto valor tiene para Dios la salvación.
XIII. LLAMADO FINAL
Hoy Dios puede estar haciéndonos la misma pregunta:
“¿POR QUÉ NO ESTÁS HACIENDO NADA?”
No es una pregunta para condenarnos.
Es una pregunta para despertarnos.
Hay personas por las que debemos orar.
Hay personas a quienes debemos hablarles.
Hay personas que necesitan escuchar el evangelio.
Hay familias que necesitan ver a Cristo en nosotros.
Hay jóvenes que necesitan esperanza.
Hay personas heridas que necesitan conocer el amor de Dios.
La pregunta es:
¿Quién se pondrá en la brecha?
CONCLUSIÓN
Ezequiel 22:30 presenta una escena estremecedora:
“Y busqué entre ellos hombre…”
Dios estaba buscando a alguien.
No necesariamente a una multitud.
A alguien dispuesto.
Alguien que dijera:
“Aquí estoy, Señor.”
Alguien que dijera:
“Yo voy a orar.”
“Yo voy a interceder.”
“Yo voy a hablar de Cristo.”
“Yo voy a buscar al perdido.”
“Yo me voy a poner en la brecha.”
LLAMADO A LA INTERCESIÓN
Invita a la congregación a ponerse de pie.
Pide que cada persona piense en tres nombres:
Un familiar.
Un amigo.
Una persona que todavía no conoce a Cristo.
Después di:
“Hoy no vamos a orar por personas en general. Vamos a llamar sus nombres delante de Dios.”
Haz una oración de intercesión por:
Salvación.
Arrepentimiento.
Restauración.
Familias.
Jóvenes.
Personas alejadas de Dios.
Oportunidades para evangelizar.
Una iglesia comprometida con la Gran Comisión.
FRASE CENTRAL PARA LA PREDICACIÓN
“NO FUIMOS LLAMADOS A SER ESPECTADORES DE LA NECESIDAD; FUIMOS LLAMADOS A PONERNOS EN LA BRECHA.”
Y cerrar con:

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