En el Silencio, Dios se Mueve: Una Reflexión sobre el Salmo 62
¿Alguna vez has sentido que el ruido de tus preocupaciones es más fuerte que tu fe? Vivimos en una cultura de la inmediatez, donde la ansiedad parece ser el motor de nuestros días. Sin embargo, el Salmo 62 nos ofrece un refugio de paz que no depende de que nuestras circunstancias cambien, sino de dónde ponemos nuestra confianza.
1. Solo en Dios descansa mi alma
El salmo comienza con una declaración poderosa: "Solo en Dios halla descanso mi alma; de él viene mi salvación" (Salmo 62:1).
Nota que el salmista no dice "cuando mis problemas se resuelvan, descansaré". Dice que el descanso ocurre ahora, en medio de la espera. Es una invitación a dejar de luchar en nuestras propias fuerzas y permitir que Dios sea nuestra roca.
2. El peligro de confiar en lo temporal
A menudo buscamos seguridad en nuestra cuenta bancaria, en el reconocimiento de los demás o en nuestros propios planes. Pero el versículo 9 nos recuerda que somos como un "soplo". Si nuestra base es movediza, nuestra paz también lo será.
3. La esperanza como ancla
La reflexión clave de este salmo es el cambio de perspectiva. David pasa de hablarle a los demás sobre Dios, a hablarle a su propia alma: "Alma mía, reposa solo en Dios, porque de él viene mi esperanza" (Salmo 62:5).
A veces necesitamos predicarnos a nosotros mismos. Recordarnos que, aunque el suelo tiemble, Él es nuestro refugio.
Reflexión final para tu semana:
No dejes que el caos del mundo te convenza de que estás solo. Si hoy te sientes abrumado, haz una pausa. Respira. Recuerda que la verdadera fortaleza no es la ausencia de tormentas, sino la presencia de Dios en medio de ellas.
"Dios ha hablado una vez; dos veces he oído esto: que de Dios es el poder, y tuya, oh Señor, es la misericordia..." (Salmo 62:11-12).




