Texto base
“Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con la diestra de mi justicia.”
Tema
Dios está contigo en medio de tus temores, angustias y dificultades.
Idea central
Cuando atravesamos momentos difíciles, Dios no solamente nos dice “no tengas miedo”; Él nos da razones y promesas para enfrentar el miedo: Su presencia, Su identidad, Su fortaleza, Su ayuda y Su sustento.
INTRODUCCIÓN
Todos, en algún momento de nuestra vida, hemos sentido miedo.
Hay personas que tienen miedo al futuro, a una enfermedad, a perder el trabajo, a las dificultades económicas, a la soledad o a lo que pueda suceder con su familia.
A veces por fuera sonreímos, pero por dentro estamos luchando con preguntas:
¿Qué voy a hacer?
¿Quién me ayudará?
¿Será que voy a salir de esto?
¿Hasta cuándo durará esta prueba?
Y precisamente en esos momentos Dios nos habla.
Isaías 41:10 no dice que nunca enfrentaremos problemas. Tampoco dice que nunca tendremos momentos de temor.
Lo que Dios promete es algo mucho más poderoso:
“Yo estoy contigo.”
La seguridad del creyente no está en que nunca habrá problemas, sino en saber que Dios estará presente cuando lleguen los problemas.
I. NO TEMAS, PORQUE DIOS ESTÁ CONTIGO
“Así que no temas, porque yo estoy contigo…”
La primera promesa de Dios es Su presencia.
Dios no comienza diciendo:
“Todo será fácil.”
Comienza diciendo:
“Yo estoy contigo.”
Eso cambia completamente nuestra perspectiva.
1. La presencia de Dios es mayor que nuestro temor
El miedo nos hace mirar el problema.
La fe nos hace mirar a Dios.
El miedo dice:
“No puedo.”
La fe dice:
“Dios está conmigo.”
El miedo dice:
“Esto es demasiado grande.”
La fe responde:
“Mi Dios es más grande que mi problema.”
Aplicación
Quizá hoy estás enfrentando una situación que parece demasiado grande para ti.
Pero recuerda:
No estás solo.
Aunque las personas te abandonen, Dios permanece.
Aunque no encuentres una respuesta inmediata, Dios sigue contigo.
Aunque no entiendas lo que está sucediendo, puedes confiar en Su presencia.
II. NO TE ANGUSTIES, PORQUE ÉL ES TU DIOS
“No te angusties, porque yo soy tu Dios.”
Aquí encontramos una segunda verdad:
Dios no solamente está contigo; Dios es tu Dios.
Esto habla de una relación personal.
No estamos hablando de un Dios distante.
Estamos hablando del Dios que conoce nuestra vida, nuestras lágrimas, nuestras necesidades y nuestras luchas.
1. Dios conoce aquello que nosotros no podemos controlar
Hay situaciones que están fuera de nuestras manos.
No podemos controlar lo que otras personas hacen.
No podemos controlar el futuro.
No podemos controlar todas las circunstancias.
Pero podemos confiar en Aquel que tiene el control.
Proverbios 3:5
“Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.”
2. La angustia nos hace imaginar escenarios que todavía no existen
Muchas veces sufrimos hoy por algo que quizá nunca sucederá mañana.
La mente comienza a construir escenarios:
“¿Y si pasa esto?”
“¿Y si pierdo aquello?”
“¿Y si las cosas salen mal?”
Pero Dios nos llama a confiar en Él.
Aplicación
No permitas que una situación que todavía no ha sucedido te robe la paz que Dios quiere darte hoy.
Dile al Señor:
“Padre, no sé qué sucederá mañana, pero sé quién estará conmigo mañana.”
III. TE FORTALECERÉ
“Te fortaleceré…”
Esta es una de las promesas más hermosas del texto.
Dios no solamente nos acompaña.
Dios nos da fuerzas.
Hay momentos en los que nuestras propias fuerzas se terminan.
Hay momentos en los que decimos:
“Ya no puedo más.”
Pero precisamente cuando nuestras fuerzas se terminan, podemos aprender a depender de las fuerzas de Dios.
1. Dios fortalece al cansado
Quizá alguien está cansado emocionalmente.
Otro puede estar cansado económicamente.
Otro puede estar cansado espiritualmente.
Otro puede estar cansado de luchar por su familia.
Pero Dios dice:
“Te fortaleceré.”
No dice:
“Fortalécete tú mismo.”
Dice:
“Yo te fortaleceré.”
2. Nuestra debilidad puede convertirse en una oportunidad para experimentar el poder de Dios
2 Corintios 12:9
“Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.”
Cuando reconocemos nuestra debilidad, aprendemos a depender de Dios.
Aplicación
Si hoy te sientes débil, no significa que Dios te haya abandonado.
Tal vez estás precisamente en el lugar donde aprenderás a experimentar Su fuerza.
Cuando tú dices “no puedo”, Dios puede decirte “yo te fortaleceré”.
IV. TE AYUDARÉ
“Y te ayudaré…”
¡Qué maravillosa promesa!
Dios no solamente nos da fuerza para enfrentar la batalla.
También nos ayuda en medio de ella.
Hay momentos en que necesitamos ayuda humana.
Pero hay momentos en los que ninguna persona puede solucionar nuestro problema.
Entonces descubrimos que nuestra ayuda viene de Dios.
Salmo 121:1-2
“Alzaré mis ojos a los montes;
¿De dónde vendrá mi socorro?
Mi socorro viene de Jehová…”
1. Dios puede abrir caminos donde nosotros no los vemos
Moisés vio el Mar Rojo.
Israel vio un obstáculo.
Dios vio un camino.
A veces nosotros solamente vemos una puerta cerrada.
Pero Dios puede estar preparando una puerta que todavía no podemos ver.
2. La ayuda de Dios puede llegar de maneras inesperadas
Dios puede usar:
Una persona.
Una oportunidad.
Una palabra.
Una puerta que se abre.
Una provisión.
Una respuesta.
O incluso darnos paciencia para esperar.
No debemos decirle a Dios cómo debe ayudarnos.
Debemos confiar en que Él sabe cómo ayudarnos.
Aplicación
Si estás atravesando una necesidad, no pierdas la esperanza.
Ora.
Confía.
Espera.
Trabaja.
Y deja que Dios haga Su parte.
V. TE SOSTENDRÉ
“Te sostendré…”
Esta palabra es especialmente poderosa.
Porque Dios no solamente dice:
“Te ayudaré a levantarte.”
Dice:
“Te sostendré.”
Hay momentos en los que no necesitamos solamente que Dios nos dé algo.
Necesitamos que Dios nos mantenga de pie.
1. Dios sostiene cuando nuestras fuerzas se terminan
Puedes sentir que estás a punto de caer.
Pero Dios puede sostenerte.
Puedes sentir que tu familia se está desmoronando.
Dios puede sostenerte.
Puedes sentir que tu esperanza está desapareciendo.
Dios puede sostenerte.
Salmo 55:22
“Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará…”
VI. TE SOSTENDRÉ CON LA DIESTRA DE MI JUSTICIA
“…con la diestra de mi justicia.”
En la Biblia, la mano derecha representa fuerza, autoridad, poder y victoria.
Dios está diciendo:
“Yo tengo el poder para sostenerte.”
Nuestra seguridad no depende de nuestra propia capacidad.
Depende de la fidelidad de Dios.
1. Dios tiene autoridad sobre nuestra situación
Nuestro problema puede parecer grande.
Pero Dios sigue siendo Dios.
La enfermedad no es más grande que Dios.
La crisis económica no es más grande que Dios.
El enemigo no es más grande que Dios.
El futuro no es más grande que Dios.
Dios sigue sentado en Su trono.
VII. LAS CINCO PROMESAS DE ISAÍAS 41:10
Podemos resumir este versículo en cinco grandes promesas:
1. “Yo estoy contigo”
Promesa de presencia.
No estás solo.
2. “Yo soy tu Dios”
Promesa de relación.
Él te conoce y cuida de ti.
3. “Te fortaleceré”
Promesa de fuerza.
Cuando tus fuerzas se terminen, Él puede renovarlas.
4. “Te ayudaré”
Promesa de auxilio.
Dios puede intervenir en tu situación.
5. “Te sostendré”
Promesa de seguridad.
Cuando sientas que vas a caer, Él puede sostenerte.
VIII. ¿QUÉ DEBEMOS HACER NOSOTROS?
Este versículo no solamente nos muestra lo que Dios hará.
También nos enseña cómo debemos responder.
1. No alimentes el miedo; alimenta tu fe
No pases todo el día pensando en el problema.
Busca la Palabra de Dios.
Ora.
Adora.
Recuerda Sus promesas.
2. Entrega tus cargas a Dios
No intentes cargar solo aquello que Dios te está invitando a entregarle.
Filipenses 4:6-7
Presenta tus peticiones delante de Dios con oración y acción de gracias.
3. Sigue caminando aunque todavía no veas la respuesta
La fe no significa que conocemos todos los detalles.
La fe significa que confiamos en Aquel que conoce el final desde el principio.
IX. UNA PALABRA PARA QUIEN ESTÁ ATRAVESANDO UNA PRUEBA
Quizá alguien que escucha este mensaje está pasando por una situación difícil.
Tal vez nadie conoce tus lágrimas.
Tal vez has sonreído delante de todos, pero cuando estás solo has preguntado:
“Señor, ¿hasta cuándo?”
Hoy Dios te recuerda:
No temas.
No porque el problema sea pequeño.
No porque todo vaya a resolverse inmediatamente.
Sino porque:
ÉL ESTÁ CONTIGO.
Cuando no tengas fuerzas:
ÉL TE FORTALECERÁ.
Cuando no sepas qué hacer:
ÉL TE AYUDARÁ.
Cuando sientas que vas a caer:
ÉL TE SOSTENDRÁ.
CONCLUSIÓN
Isaías 41:10 nos enseña que nuestra esperanza no está basada en la ausencia de problemas.
Nuestra esperanza está basada en la presencia de Dios.
Quizá hoy no puedas cambiar tus circunstancias.
Pero puedes cambiar la manera en que enfrentas esas circunstancias.
Puedes decir:
“No sé qué traerá mañana, pero sé quién estará conmigo mañana.”
“No sé cómo saldré de esta situación, pero sé quién puede ayudarme.”
“No sé cuánto durará esta prueba, pero sé quién me sostendrá mientras la atravieso.”
Por eso Dios nos dice:
“No temas, porque yo estoy contigo.”
LLAMADO FINAL
Hoy quiero preguntarte:
¿Qué es aquello que te está causando temor?
¿Tu familia?
¿Tu salud?
¿Tus finanzas?
¿Tu futuro?
¿Una decisión?
¿Una situación que no puedes controlar?
Entrégaselo a Dios.
No camines solo.
No cargues solo.
No luches solo.
Dios está contigo.
Y si Dios está contigo, todavía hay esperanza.
ORACIÓN FINAL
Padre Celestial:
Hoy venimos delante de Ti reconociendo que muchas veces tenemos miedo y nos sentimos débiles.
Pero gracias porque Tu Palabra nos recuerda que no estamos solos.
Cuando tengamos miedo, ayúdanos a recordar que Tú estás con nosotros.
Cuando estemos angustiados, recuérdanos que Tú eres nuestro Dios.
Cuando nuestras fuerzas se terminen, fortalécenos.
Cuando no sepamos qué hacer, ayúdanos.
Y cuando sintamos que estamos a punto de caer, sostennos con Tu poderosa mano.
Aumenta nuestra fe, fortalece nuestro corazón y ayúdanos a confiar en Ti aun cuando no entendamos lo que estamos viviendo.
Declaramos que nuestro futuro está en Tus manos.
En el nombre de Jesús.
Amén.



