Bosquejo detallado para una enseñanza
Tema: El regreso de Jesucristo
Propósito: Despertar en la iglesia la esperanza del regreso de Cristo, llamar a una vida de preparación y motivar a anunciar el evangelio a quienes todavía no han recibido a Jesús.
Frase central:
“Quiero que regreses y le digas a mi pueblo que regreso.”
Texto bíblico sugerido para acompañar la enseñanza: Juan 14:1-3; Hechos 1:9-11; 1 Tesalonicenses 4:13-18; Apocalipsis 21:1-4; Apocalipsis 22:12, 20.
Nota: El relato proporcionado corresponde al testimonio atribuido a Jesse Duplantis. Para la enseñanza, conviene presentar sus experiencias personales como testimonio, mientras que las doctrinas sobre el regreso de Cristo deben fundamentarse principalmente en las Escrituras.
I. INTRODUCCIÓN: UN MENSAJE QUE NO PODEMOS IGNORAR
El testimonio comienza con una experiencia extraordinaria que, según el relato, ocurrió en 1988. Después de esa experiencia, Jesse Duplantis afirma haber comprendido el cielo como una realidad y haber recibido un mensaje específico: “Diles que voy a regresar.”
El propósito del relato no es solamente describir el cielo, sino transmitir un mensaje de esperanza y urgencia.
Pregunta para comenzar:
Si Jesús regresara hoy, ¿estaríamos preparados para encontrarnos con Él?
Esta pregunta debe llevar a la congregación a examinar tres cosas:
¿Estoy preparado?
¿Estoy viviendo para Cristo?
¿Estoy hablando de Cristo a otros?
Idea clave:
La esperanza del regreso de Cristo no debe producir miedo en el creyente preparado; debe producir expectativa, santidad y deseo de anunciar el evangelio.
II. EL CIELO ES PRESENTADO COMO UNA REALIDAD
Según el testimonio, la experiencia llevó a su autor a comprender el cielo como un lugar real y tangible.
Describe:
Un paraíso.
Montañas.
Valles.
Corrientes de agua.
El trono de Dios.
Una multitud adorando al Señor.
El relato enfatiza que el cielo no es presentado simplemente como una idea abstracta, sino como una realidad gloriosa.
Aplicación
La vida presente es temporal, pero la esperanza del creyente está puesta también en la eternidad.
No fuimos creados solamente para vivir unos cuantos años en esta tierra. Tenemos una esperanza eterna en Cristo.
Pregunta:
¿Dónde está puesta nuestra esperanza: únicamente en lo que podemos ver o también en lo que Dios ha prometido?
III. EL CIELO ES UN LUGAR DE VIDA Y NO DE CORRUPCIÓN
Uno de los aspectos más llamativos del testimonio es la ausencia de deterioro.
Se describe que las flores no se marchitaban y que no había hojas secas.
La frase utilizada en el material es:
“Tampoco hay polvo en el cielo. Nada se rompe o corrompe allí.”
Enseñanza
Nuestro mundo está marcado por la corrupción y la muerte.
Aquí conocemos:
Enfermedad.
Dolor.
Vejez.
Separación.
Pérdidas.
Muerte.
Deterioro.
Pero la esperanza cristiana apunta hacia una realidad donde Dios finalmente eliminará el sufrimiento y la muerte.
Aplicación
No debemos permitir que las dificultades presentes nos hagan olvidar nuestra esperanza futura.
Lo que hoy nos hace llorar no tendrá la última palabra.
IV. EN EL CIELO NO HAY OSCURIDAD
El testimonio relata que no encontraba sombra porque todo estaba lleno de luz.
La explicación recibida fue:
“No hay oscuridad. Dios es luz.”
Esta imagen nos permite enseñar una verdad espiritual poderosa.
A. Dios es luz
La presencia de Dios representa:
Verdad.
Santidad.
Pureza.
Gloria.
Vida.
B. La oscuridad no tiene la última palabra
En nuestra vida podemos atravesar momentos de confusión, temor o dificultad.
Pero la esperanza del creyente está en Dios.
Aplicación
Cuando no entendamos el camino, debemos seguir confiando en Aquel que es la Luz.
V. LA PRESENCIA DE DIOS ES EL CENTRO DEL CIELO
El testimonio describe muchas cosas maravillosas:
Flores.
Montañas.
Ríos.
La Ciudad Santa.
El árbol de la vida.
El río de agua de vida.
Pero ninguna de estas cosas constituye el centro del mensaje.
El centro es Dios.
Y finalmente aparece Jesús.
El relato describe el momento en que el protagonista se encuentra delante de Él y cae a sus pies en adoración.
Enseñanza principal:
El mayor regalo del cielo no son las calles de oro, ni las flores, ni los ríos. El mayor privilegio es estar en la presencia de Dios y encontrarnos con Jesucristo.
Por eso nuestra esperanza no debe ser simplemente:
“Quiero ir al cielo.”
Debe ser:
“Quiero estar con Jesús.”
VI. EL ENCUENTRO CON JESÚS
Este es el punto culminante del testimonio.
Después de recorrer el lugar, llega el momento de presentarse delante de Jesús.
El relato describe a Cristo lleno de gloria, amor y ternura.
También destaca sus heridas en los pies.
Enseñanza
Las heridas de Jesús recuerdan el precio de nuestra redención.
La esperanza del cielo está conectada con la obra que Cristo realizó en la cruz.
No llegamos a Dios por nuestros propios méritos.
Llegamos por medio de Jesucristo.
Pregunta para la congregación:
¿Qué significa para nosotros que Jesús haya dado su vida para que nuestros pecados fueran perdonados?
VII. EL MENSAJE CENTRAL: “DILES QUE REGRESO”
Aquí llegamos al corazón de toda la enseñanza.
Según el testimonio, Jesús dijo:
“Quiero que regreses y le digas a mi pueblo que regreso.”
Esta declaración contiene un mandato.
No solamente dice: “Yo regreso”.
También dice:
“DILES.”
Eso significa comunicar el mensaje.
VIII. JESÚS REGRESARÁ
El regreso de Cristo es una de las grandes esperanzas de la fe cristiana.
Jesús prometió:
“Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo.”
— Juan 14:3
Los ángeles también anunciaron:
“Este mismo Jesús... así vendrá como le habéis visto ir al cielo.”
— Hechos 1:11
Enseñanza
La primera venida de Jesús demuestra que Dios cumple sus promesas.
El testimonio expresa esta idea cuando dice:
“Vine; y regresaré.”
La iglesia no está esperando una posibilidad incierta.
Está esperando el cumplimiento de una promesa de Cristo.
IX. EL MENSAJE DEL REGRESO DE CRISTO DEBE PRODUCIR URGENCIA
El testimonio afirma que después de la experiencia existía una mayor urgencia por hablar de Jesús.
Esto nos enseña algo importante:
Si realmente creemos que Cristo volverá, no podemos permanecer indiferentes.
Debemos sentir urgencia por:
1. Evangelizar
Hay personas que todavía no conocen a Cristo.
2. Orar
Debemos interceder por familiares, amigos, vecinos y compañeros.
3. Vivir en santidad
Nuestra esperanza futura debe transformar nuestra conducta presente.
4. Servir
Mientras esperamos a Cristo, tenemos una misión que cumplir.
Frase para enfatizar:
“La espera de Cristo no es una excusa para quedarnos quietos; es una razón para trabajar mientras esperamos.”
X. JESÚS TIENE COMPASIÓN POR LOS QUE AÚN NO LO HAN RECIBIDO
El testimonio destaca repetidamente la compasión de Jesús por quienes todavía no lo han recibido como Salvador.
Este punto debe ocupar un lugar importante en la enseñanza.
Pregunta:
¿Tenemos nosotros la misma compasión por las personas que todavía están lejos de Dios?
Muchas veces vemos al pecador con juicio antes que con compasión.
Pero el mensaje presentado muestra el corazón misericordioso de Cristo.
Aplicación
Debemos mirar a las personas:
Con amor.
Con misericordia.
Con paciencia.
Con deseo de verlas salvas.
No anunciamos a Cristo porque somos mejores que los demás; anunciamos a Cristo porque nosotros también necesitamos de su gracia.
XI. EL CIELO DEBE CAMBIAR NUESTRA MANERA DE VIVIR EN LA TIERRA
La esperanza celestial no debe convertirnos en personas desconectadas de nuestra responsabilidad presente.
Al contrario.
Porque esperamos a Cristo:
Debemos vivir correctamente.
Porque esperamos la eternidad:
Debemos aprovechar nuestro tiempo.
Porque Cristo volverá:
Debemos anunciar el evangelio.
Porque Jesús murió por nosotros:
Debemos entregarle nuestra vida.
XII. ¿ESTAMOS PREPARADOS?
Esta debe ser una de las partes más importantes de la enseñanza.
No basta con decir:
“Cristo viene.”
Tenemos que preguntarnos:
“¿Estoy preparado para su venida?”
Podemos hacer un examen espiritual:
1. ¿He recibido verdaderamente a Cristo?
2. ¿Estoy caminando con Él?
3. ¿Hay algo que necesito entregar a Dios?
4. ¿Estoy viviendo una vida de obediencia?
5. ¿Estoy compartiendo el evangelio?
6. ¿Estoy esperando a Cristo con esperanza o estoy completamente absorbido por las cosas de este mundo?
XIII. NO DEBEMOS PERDER EL PROPÓSITO DEL MENSAJE
El material termina señalando que las personas deben confiar plenamente en Jesús como Señor de sus vidas.
Este es el punto fundamental.
El propósito no debe ser solamente despertar curiosidad sobre:
Cómo es el cielo.
Cómo son sus calles.
Cómo son sus flores.
Cómo es la Ciudad Santa.
El propósito es llevarnos a Jesús.
La pregunta no es:
“¿Cómo será el cielo?”
La pregunta más importante es:
“¿Conozco a Jesús?”
Porque nuestra esperanza eterna está relacionada con Él.
XIV. CUATRO RESPUESTAS QUE DEBEMOS DAR AL MENSAJE
1. CREER
Creer en la promesa de Cristo.
2. PREPARARNOS
Vivir una vida entregada al Señor.
3. ANUNCIAR
Decirle a otros que Jesús salva y que Él volverá.
4. ESPERAR
Vivir con esperanza y expectativa.
XV. CONCLUSIÓN: EL MENSAJE QUE DEBEMOS LLEVAR
Todo el testimonio puede resumirse en una frase:
“DILES QUE VUELVO PRONTO.”
No se trata solamente de una frase bonita.
Es un llamado a la iglesia.
Cristo viene.
Por eso:
Prepárate.
Permanece firme.
Vive en santidad.
No pierdas la esperanza.
Habla de Jesús.
Ayuda a otros a prepararse.
🔥 LLAMADO FINAL
Imaginemos por un momento que hoy escucháramos:
“¡Cristo viene!”
¿Qué haríamos?
¿Correríamos a buscar a alguien?
¿Pediríamos perdón?
¿Buscaríamos a Dios?
¿Nos arrepentiríamos?
¿Le hablaríamos a nuestra familia de Jesús?
La realidad es que no necesitamos saber exactamente cuándo regresará Cristo para comenzar a prepararnos.
Debemos estar preparados todos los días.
Y mientras esperamos, tenemos una misión:
DECIRLE AL MUNDO QUE JESÚS SALVA, QUE JESÚS PERDONA Y QUE JESÚS VOLVERÁ.
Frase final para repetir con la congregación:
LÍDER: ¿Qué mensaje tenemos que anunciar?
IGLESIA: ¡JESÚS VIENE!
LÍDER: ¿Qué debemos hacer?
IGLESIA: ¡ESTAR PREPARADOS!
LÍDER: ¿Qué debemos decirle al mundo?
IGLESIA: ¡DILES QUE JESÚS VUELVE PRONTO!
Oración final sugerida
“Señor Jesús, gracias por la esperanza de tu regreso. Ayúdanos a vivir preparados, con un corazón limpio y una fe firme. Danos compasión por quienes todavía no te conocen. Pon en nuestros labios las palabras correctas para anunciar tu evangelio. Que no nos distraigamos con las cosas de este mundo y olvidemos que nuestra verdadera esperanza está en ti. Ayúdanos a esperar tu venida trabajando, sirviendo, orando y anunciando tu nombre. Amén.”




