Texto Base: Salmos 24
Introducción
El Salmo 24 es un himno poderoso que exalta la majestad de Dios como Creador, Gobernante y Rey victorioso. Se cree que David lo escribió cuando llevaba el arca del pacto a Jerusalén (2 Samuel 6), mostrando la celebración del pueblo al recibir la presencia de Dios.
Este salmo nos recuerda tres verdades fundamentales:
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Dios es el dueño de todo.
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Solo los limpios de manos y puros de corazón pueden acercarse a Él.
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El Rey de Gloria merece nuestra adoración y plena entrega.
Hoy veremos qué significa abrirle las puertas de nuestra vida al Rey de Gloria.
I. Jehová, el Dueño de Todo (Salmo 24:1–2)
A. El fundamento de la creación
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“De Jehová es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en él habitan” (v. 1).
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Dios no solo creó, sino que posee lo que creó.
B. Él estableció todo con propósito
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“Porque él la fundó sobre los mares” (v. 2).
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Aunque las aguas representan caos en la mentalidad hebrea, Dios demuestra que su dominio es absoluto.
Aplicación:
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Nada nos pertenece realmente. Todo lo que somos y tenemos es prestado.
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Vivamos con gratitud y administración responsable.
II. ¿Quién Puede Estar en Su Presencia? (Salmo 24:3–6)
A. La pregunta clave
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“¿Quién subirá al monte de Jehová?” (v. 3).
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No cualquiera puede estar delante del Rey Santo.
B. Los requisitos espirituales (v. 4)
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Manos limpias – conducta santa, acciones correctas.
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Corazón puro – intenciones limpias, sinceridad en lo interno.
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No haber elevado su alma a cosas vanas – sin idolatrías ni falsas prioridades.
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Ni jurado con engaño – integridad en palabras.
C. La recompensa del que busca a Dios (v. 5–6)
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“Bendición… justicia del Dios de salvación.”
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Los que buscan a Dios no quedan vacíos: reciben dirección, favor y justicia.
Aplicación:
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Dios no busca religiosos, sino corazones genuinos.
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Permítamosle examinar nuestras manos (acciones) y corazón (intenciones).
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Vivamos una fe auténtica en lo secreto y en lo público.
III. El Rey de Gloria que Entra Triunfante (Salmo 24:7–10)
A. Una invitación a abrir las puertas
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“Alzad, oh puertas, vuestras cabezas…” (v. 7).
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En la antigüedad, levantar puertas implicaba recibir a un rey conquistador.
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Hoy representa abrir nuestro corazón.
B. ¿Quién es el Rey de Gloria?
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Jehová fuerte y valiente (v. 8).
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Poderoso en batalla – Él pelea por nosotros.
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Jehová de los ejércitos (v. 10) – Señor de toda autoridad.
C. La insistencia del salmista
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Repite dos veces la pregunta: “¿Quién es este Rey de Gloria?”
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Para que nadie dude quién está entrando: ¡Es el Señor Todopoderoso!
Aplicación:
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Cristo quiere entrar a nuestra vida no como invitado, sino como Rey.
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Abrir las puertas implica obediencia, rendición total y permitir que Él gobierne nuestra familia, prioridades y decisiones.
Conclusión
Salmo 24 nos llama a reconocer tres grandes verdades:
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Todo pertenece a Dios.
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Él demanda pureza de vida para acercarnos a su presencia.
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Jesús, el Rey de Gloria, quiere entrar y reinar en nosotros.
Si hoy levantamos las puertas de nuestro corazón, veremos al Rey de Gloria entrar con poder, paz y victoria.
Oración Final
“Señor, gracias por recordarnos que Tú eres el dueño de todo. Hoy rendimos nuestras vidas delante de Tu presencia. Límpianos, purifica nuestras manos y corazón, y quita toda idolatría o engaño de nuestro interior. Te abrimos las puertas de nuestra vida, de nuestra familia y de todo lo que somos. Entra, Rey de Gloria, y reina con poder y autoridad. Te reconocemos como nuestro Señor fuerte y valiente. Gracias por tu victoria y tu gracia.
En el nombre de Jesús. Amén.”

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